Thursday, June 15, 2006

 

DESORDENES DEL COMPORTAMIENTO


DESORDENES DEL COMPORTAMIENTO
RELACIONADOS CON EL ABUSO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS


Sustancias psicoactivas

Una sustancia psicoactiva es cualquier sustancia no producida por el organismo que tiene la capacidad de alterar el funcionamiento del sistema nervioso, y por lo tanto, los parámetros habituales del comportamiento. Tradicionalmente, han recibido diferentes denominaciones: fármacos, narcóticos, tóxicos, drogas, etc.

Es importante resaltar que no todas las sustancias psicoactivas son dañinas y que no todas ellas generan trastornos conductuales o problemas de adicción. Por el contrario, muchas de ellas tienen un uso clínico muy importante y son una ayuda muy valiosa para la medicina. Sin embargo, su uso y administración deben ser recomendados únicamente por un profesional en el campo de la medicina y su venta debería quedar condicionada a la presentación de una receta médica puesto que el uso inadecuado de una sustancia psicoactiva (como de cualquier otra medicina) si puede producir un daño de consideración a la salud.

Existen algunas sustancias psicoactivas cuyo uso es legal como el tabaco, el café o el alcohol; otras como la marihuana o el clorohidrato de cocaína son más bien ilegales. Curiosamente, el carácter legal de una sustancia psicoactiva no tiene ninguna relación con su grado de nocividad. Muchas investigaciones sugieren que algunas sustancias psicoactivas ilegales son menos nocivas que otras que no lo son.


Clasificación de las sustancias psicoactivas

Existen muchas sustancias psicoactivas, las cuales se han clasificado según diferentes criterios como sus efectos sobre el sistema nervioso, su composición química, su forma de administración, etc. Algunas de las categorías más comunes que se han establecido son:

· Estimulantes: Son aquellas sustancias que aceleran el funcionamiento del sistema nervioso. Por ejemplo: la cafeína, la nicotina, la cocaína (en sus múltiples versiones: pasta básica de cocaína, clrohidrato de cocaína, “free base”, “crac”, etc.), las anfetaminas (“khat”, “ice”, “extasis”), etc.

· Depresores: Son aquellas sustancias que desaceleran el funcionamiento del sistema nervioso. Por ejemplo: el alcohol, el 9-delta tetrahidrocannabinol (alcaloide presente en la marihuana), los opiáceos (los diferentes derivados del opio: morfina, heroína, codeína, metadona, etc.), etc.

· Alucinógenos: Son aquellas sustancias cuyo principal efecto sobre el sistema nervioso consiste en una alteración de la percepción. Por ejemplo: la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), la mescalina (alcaloide presente en el cactus conocido como “peyote”), el STP, el MDMA, etc.

· Inhalantes: Son aquellas sustancias que tienen la propiedad de volatilizarse al contacto con el aire pudiendo ser aspiradas a través de las vías nasales o bucales. Estas sustancias son muy variadas y sus efectos sobre el sistema nervioso son muy amplios; generalmente se hallan presentes en diferentes productos de uso diario como los combustibles (gasolina, kerosene, etc.), pinturas, pegamentos (“Terokal”), correctores de tinta, etc.

· Ansiolíticos y sedantes: Son aquellas sustancias que tienen la propiedad de reducir los niveles de ansiedad y/o inducir estados de somnolencia en quien las consume. Entre las más comunes se hallan las benzodiacepinas (por ejemplo, el valium) y los barbitúricos (por ejemplo, el secobarbital)

Desórdenes de conducta

El mero consumo de una sustancia psicoactiva no es considerado como un desorden de conducta, puesto que este puede darse con una frecuencia o intensidad tan bajas que no afectarían el desenvolvimiento cotidiano de la persona o puede ser parte de algún tratamiento médico.

Generalmente, se asume que existe un desorden de conducta cuando el consumo de una o más sustancias psicoactivas generan un daño real o potencial para aquella persona que las consume o para los individuos que se hallan en su entorno. Por ejemplo, el consumo de uno o dos vasos de cerveza en una reunión social es una conducta adaptativa en la medida en que el alcohol reduce algunas inhibiciones que obstaculizan la interacción social. Sin embargo, el consumo individual de uno, dos o más litros de cerveza sí podría provocar diversas formas de malestar físico como mareo, vómitos e incluso pérdida del conocimiento. Peor aún, una persona que se halla intoxicada con alcohol, puede experimentar somnolencia y pérdida de la coordinación motora, por lo que si conduce un auto en estas condiciones podría ocasionar un accidente que no solamente pondría en riesgo su vida, sino la de otras personas.

El consumo crónico de muchas sustancias psicoactivas puede producir daños temporales o permanentes (irreversibles) a la salud tanto física como emocional del individuo. El “Diagnostical and Statical Manual of Mental Disorders” en su cuarta edición, publicada por la American Psychiatric Association (DSM – IV), señala hasta nueve tipos de desordenes mentales producidos por el abuso de sustancias psicoactivas:

· Delirios
· Demencia
· Desórdenes amnésicos
· Desórdenes psicóticos
· Desórdenes del humor
· Desórdenes de ansiedad
· Disfunciones sexuales
· Desórdenes del sueño
· Desórdenes perceptuales (alucinaciones)

A estos problemas, se unen otros de carácter social como abandono de los estudios o de las actividades laborales, aumento de los conflictos familiares, violencia, delincuencia y los consecuentes problemas legales que esto acarrea.

El abuso en el consumo de sustancias psicoactivas se halla relacionado con tres conceptos muy importantes que se manejan dentro del vocabulario psiquiátrico: tolerancia, síndrome de abstinencia y dependencia.


Tolerancia

Este concepto se emplea generalmente para designar el grado de resistencia que va desarrollando progresivamente el organismo hacia los efectos de una sustancia psicoactiva. Conforme el consumo de una sustancia se hace más frecuente el organismo se habitúa gradualmente a la presencia de ésta y desarrolla una serie de mecanismos de protección para disminuir sus efectos. Debido a esto, cuando una persona desea experimentar efectos similares o mayores a aquellos que experimentó durante sus primeros “ensayos” con la sustancia, deberá consumir dosis cada vez mayores. En los casos extremos, esta situación conduce a severas intoxicaciones conocidas como “sobredosis”, las cuales pueden tener efectos devastadores sobre la salud: un daño permanente o incluso la muerte.


Síndrome de abstinencia

Es el conjunto de manifestaciones físicas y psicológicas que aparecen en el organismo cuando se abandona de manera abrupta el consumo de una sustancia psicoactiva. Por lo general se experimentan con un fuerte malestar, el cual únicamente desaparece cuando se vuelve a consumir la sustancia.

Los síntomas que conforman el síndrome de abstinencia son específicos de cada sustancia. Así mismo, no todas las sustancias psicoactivas conducen a la aparición de síndromes de abstinencia.


Dependencia

Es la incapacidad que desarrollan los individuos para evitar el consumo de una sustancia psicoactiva. El consumo de cualquier sustancia psicoactiva produce efectos que las personas experimentan como placenteros. Con el tiempo y conforme el uso de la sustancia se incrementa para reducir los efectos estresantes de diversas situaciones de la vida cotidiana o para evadir el afrontamiento de condiciones de vida muy duras, el consumo se transforma en un reforzador sumamente poderoso y el sujeto llega a una situación en la cual estaría dispuesta a hacer prácticamente cualquier cosa para acceder a la sustancia.

Usualmente, se habla de dos clases de dependencia:

· Dependencia fisiológica: Es aquella que se halla asociada al desarrollo de mayor o menor grado de tolerancia hacia la sustancia y que además produce un síndrome de abstinencia cuando se reduce o detiene el consumo.

· Dependencia psicológica: Es aquella en la que no se observan ni el desarrollo de la tolerancia ni la aparición del síndrome de abstinencia.

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